La terapia facial con luz roja funciona mejor con una irradiancia controlada, no con la máxima potencia. El artículo explica por qué 30–60 mW/cm² suele ser lo ideal, cómo la dosis y la distancia afectan los resultados, por qué una intensidad excesiva puede reducir los beneficios y cómo verificar las afirmaciones del fabricante mediante pruebas, informes de seguridad y certificaciones.