La terapia con luz roja puede favorecer la recuperación muscular al influir en la señalización celular, la circulación y el metabolismo energético. Los resultados varían según el objetivo, la dosis, la longitud de onda, la calidad del dispositivo, la distancia de tratamiento y la constancia. Es posible que se observe cierto alivio del dolor en pocos días, mientras que para lograr una recuperación significativa se suele requerir un uso repetido durante varias semanas.