El cuidado coreano del acné se centra en la inflamación y la reparación de la barrera cutánea, en lugar de resecar la piel. Una rutina de seis pasos utiliza limpiadores de pH bajo, tónicos hidratantes e ingredientes activos suaves como la centella asiática y la niacinamida. Las clínicas coreanas emplean terapia de luz LED multiespectral (azul, roja e infrarroja cercana) para eliminar bacterias, calmar la inflamación y favorecer la recuperación de forma segura.