La terapia con luz roja puede favorecer la comodidad y la movilidad articular de las mascotas cuando se utiliza bajo supervisión veterinaria. Para una selección más segura del dispositivo, es fundamental que este se centre en longitudes de onda verificadas, irradiancia medida, intensidad ajustable, control de temporizador, gestión del calor, protección ocular y afirmaciones responsables, sin prometer curas, regeneración del cartílago ni sustituir el tratamiento veterinario.