La terapia de luz roja y azul difieren: la roja favorece la reparación celular y la salud cutánea a largo plazo (630-660 nm, penetración profunda), mientras que la azul ataca las bacterias del acné (405-470 nm, penetración superficial). La combinación de ambas beneficia la recuperación del acné; la elección del dispositivo depende de los objetivos, el entorno y la adherencia al protocolo.