La terapia con luz roja (630–660 nm) y luz infrarroja cercana (810–850 nm) penetra lo suficiente como para estimular las células del folículo piloso, aumentando la producción de ATP y prolongando la fase anágena de crecimiento. La luz azul (415–480 nm) permanece en la superficie, actuando sobre las bacterias y la inflamación del cuero cabelludo. Elija luz roja para el cabello debilitado; luz azul para afecciones inflamatorias del cuero cabelludo.