La terapia con luz roja puede favorecer la recuperación de heridas en mascotas al ayudar en los procesos de reparación tisular cuando se utiliza con longitudes de onda controladas, irradiancia verificada, dosificación segura, control de la temperatura y protección ocular. Debe considerarse un tratamiento complementario bajo supervisión veterinaria, no un sustituto de la limpieza de heridas, el control de infecciones, la medicación, la cirugía, el vendaje ni los protocolos de seguimiento.