La terapia de luz roja (PBM) favorece la recuperación del codo de tenista mediante el uso de longitudes de onda específicas (630–850 nm) para estimular la reparación celular y reducir el dolor. No es una solución mágica; funciona mejor junto con ejercicios de rehabilitación. Para obtener resultados efectivos, se requiere una dosificación constante (3–5 sesiones semanales durante 6–8 semanas) mediante paneles LED, focos o láseres clínicos.