La luz LED roja de 630–660 nm ofrece la evidencia directa más sólida de mejoras moderadas en las líneas de expresión y la textura de la piel. La luz infrarroja cercana puede complementar la luz roja, pero los resultados dependen del protocolo completo, que incluye el espectro, la irradiancia, la dosis, la distancia, la uniformidad, las pruebas de seguridad y el uso constante, y no solo de la longitud de onda o la cantidad de LED.