Actualizado: 10 de septiembre de 2026 | Lectura de 12 minutos
Un dermatólogo atenúa las luces de la sala de exploración, coloca una lámpara de banda estrecha a pocos centímetros del antebrazo del paciente y programa un temporizador de menos de dos minutos. Esa exposición breve y controlada es la fototerapia ultravioleta en la práctica clínica.
La fototerapia ultravioleta es un tratamiento médico que utiliza longitudes de onda específicas y calibradas de luz ultravioleta —principalmente UVB, entre 280 y 315 nm— para modular la actividad inmunitaria y la renovación celular en la piel. A diferencia de la exposición generalizada a la luz solar, la fototerapia UV clínica administra una dosis medida en un área definida, lo que distingue su uso terapéutico del daño solar incidental.
A continuación se explica cómo las diferentes longitudes de onda de los rayos UV llegan a las distintas capas de la piel, qué afecciones respalda la evidencia y cómo tener una conversación informada con un profesional de la salud antes de comenzar el tratamiento, para que pueda evaluar si la fototerapia UV debe formar parte de su plan de atención.
Respuesta rápida: La fototerapia UV es un tratamiento médico prescrito, generalmente con NB-UVB de alrededor de 311–313 nm o con PUVA/UVA para afecciones específicas. La fototerapia ultravioleta UVC no es un tratamiento dermatológico estándar; la luz UVC utilizada para la desinfección no debe aplicarse en la piel ni en los ojos.
Cómo funciona la fototerapia ultravioleta a nivel biológico
Fototerapia ultravioleta: sección transversal de la luz UV que penetra en las capas de la piel.
La ventana terapéutica de la fototerapia ultravioleta es estrecha por diseño —se mide en nanómetros y milijulios por centímetro cuadrado— y esa precisión es precisamente lo que la diferencia de la exposición solar ordinaria.
La fototerapia ultravioleta es un tratamiento médico que dirige longitudes de onda específicas de radiación ultravioleta a las células de la piel y los tejidos para desencadenar respuestas biológicas controladas. Los dermatólogos la prescriben para diversas afecciones, principalmente trastornos inflamatorios y de pigmentación. El tratamiento no funciona calentando el tejido, sino iniciando reacciones fotoquímicas dentro de las células vivas.
Un mismo diagnóstico no implica automáticamente el mismo tratamiento con luz. La longitud de onda útil, el área de tratamiento, la dosis inicial, la frecuencia y el calendario de revisiones dependen de la afección, la respuesta cutánea del paciente, los medicamentos, la exposición previa a los rayos UV y el dispositivo utilizado.
La luz ultravioleta se sitúa justo por debajo de la luz visible en el espectro electromagnético, abarcando aproximadamente de 100 a 400 nm. Dentro de este rango, las tres bandas se comportan de manera muy diferente. La UVA (315-400 nm) penetra más profundamente en la piel que la UVB. La UVB (280-315 nm) se absorbe principalmente en la epidermis, donde afecta a los queratinocitos y las células inmunitarias. La UV-C (100-280 nm) es absorbida casi por completo por la atmósfera terrestre y por las capas más externas de la piel; se utiliza principalmente para la desinfección. La fototerapia ultravioleta UVC no es un tratamiento dermatológico estándar y no debe confundirse con la fototerapia UVB, UVA1 o PUVA supervisada médicamente.
El mecanismo fotoquímico difiere según la longitud de onda. Los fotones UVB son absorbidos directamente por el ADN, formando dímeros de pirimidina que desencadenan la apoptosis en células inmunitarias hiperactivas o de rápida división, razón fundamental por la que suprimen los ciclos inflamatorios que causan la psoriasis y el eczema. Los rayos UVB también convierten el 7-dehidrocolesterol de la piel en previtamina D3, el punto de partida para la síntesis de vitamina D. Los rayos UVA, utilizados clínicamente en combinación con psoraleno (un compuesto fotosensibilizante), alcanzan poblaciones inmunitarias más profundas y son más adecuados para afecciones que requieren penetración dérmica.
La fototerapia UV se realiza de forma calibrada: la dosis, la longitud de onda y la duración de la sesión se seleccionan para lograr un efecto clínico, reduciendo al mismo tiempo el eritema evitable y la exposición innecesaria. La radiación UV puede causar daño biológico, por lo que el tratamiento requiere un protocolo individualizado supervisado por un profesional sanitario, en lugar de una exposición autoadministrada.
¿Qué afecciones se tratan con fototerapia UV?
Dermatólogo administrando tratamiento de fototerapia UVB de banda estrecha en una cabina de luz clínica.
Existe la creencia generalizada de que la fototerapia UV se utiliza principalmente para la psoriasis. Sus usos dermatológicos comprobados son más amplios, pero su idoneidad y la solidez de la evidencia varían considerablemente según la afección y la modalidad.
La psoriasis responde porque la radiación UVB ralentiza la proliferación de queratinocitos que impulsa la formación de placas y suprime la actividad local de las células T que alimentan la inflamación. El vitíligo responde de manera diferente: la radiación UVB estimula los melanocitos residuales en la zona limítrofe de la piel despigmentada, promoviendo la repigmentación con el tiempo. La dermatitis atópica (eccema) se beneficia de la modulación inmunitaria inducida por los rayos UV en la epidermis, lo que reduce el estado inflamatorio con predominio de Th2. La micosis fungoide, un linfoma cutáneo de células T en etapa temprana, responde porque las células T malignas en la piel son el objetivo directo de la apoptosis inducida por la radiación UVB.
Más allá de estas indicaciones principales, la fototerapia tiene un uso documentado en el prurigo nodular, el prurito crónico (picor generalizado sin lesión cutánea evidente), el liquen plano y ciertas enfermedades autoinmunes como la morfea. Si bien estas indicaciones no suelen aparecer en las páginas de la competencia, son usos clínicos reales respaldados por las guías dermatológicas.
Los tratamientos suelen constar de dos a tres sesiones por semana. La dosis acumulada se registra en milijulios por centímetro cuadrado, y cada sesión aumenta gradualmente a partir de una dosis de prueba calibrada según el fototipo de piel Fitzpatrick del paciente. Los sistemas de gabinetes corporales completos son habituales en las clínicas dermatológicas; los dispositivos portátiles y específicos se utilizan con pacientes que presentan placas localizadas o que tienen acceso limitado a la atención clínica.
La unidad "mJ/cm²" describe la exposición radiante: irradiancia a lo largo del tiempo. No es una medida universal. No se puede copiar con seguridad un valor de otro dispositivo, clínica, tipo de piel o diagnóstico, ya que la potencia de la lámpara, la distancia, la geometría del tratamiento, la calibración y la sensibilidad individual modifican la exposición administrada.
Perspectiva honesta: el tiempo de respuesta varía según la afección, la zona del cuerpo, el tipo de piel, el tratamiento y la adherencia. Algunos pacientes mejoran en pocas semanas, mientras que en el vitíligo suele ser necesario varios meses para que se observe la repigmentación. El dermatólogo tratante debe decidir si es apropiado algún tratamiento de mantenimiento; no es un requisito rutinario para todos los pacientes. Comuníquese con su dermatólogo de inmediato si experimenta ampollas, reacciones cutáneas marcadas o si no hay respuesta en la cita de revisión programada.
Comparación de tres modalidades de fototerapia UV de uso común
Comparación de los sistemas de tratamiento de fototerapia con UVB de banda ancha, UVB de banda estrecha de 311 nm y PUVA.
Elegir una modalidad de fototerapia no es solo cuestión de disponibilidad, sino que implica sopesar la eficacia, el riesgo acumulado y cómo se integra el tratamiento en la vida del paciente. Antes de consultar con su médico cuál es la más adecuada para usted, conviene comprender las diferencias entre las tres opciones principales.
La radiación UVB de banda ancha emite un espectro UVB más amplio y sigue siendo una opción eficaz en determinados entornos. La radiación UVB de banda estrecha, centrada en torno a los 311-313 nm, se utiliza actualmente con frecuencia porque puede ser más eficaz y presenta menor probabilidad de causar eritema fototóxico en diversas afecciones, como la psoriasis y el vitíligo. La PUVA combina psoraleno oral o tópico (un agente fotosensibilizante) con la exposición a la radiación UVA. Puede ser útil para determinadas afecciones, pero tiene requisitos de seguridad más complejos y un riesgo fotocarcinogénico a largo plazo más evidente que la radiación UVB de banda estrecha.
Los láseres y lámparas de excímero emiten radiación UVB de 308 nm de forma precisa y dirigida a un área definida con exactitud. Son adecuados para placas localizadas o zonas de vitíligo donde la exposición de todo el cuerpo a una cabina irradiaría una mayor cantidad de piel sana.
Antes de seleccionar cualquier equipo o ingresar a un programa de fototerapia, conviene hacerse las siguientes preguntas:
- ¿El dispositivo está calibrado y se realiza un seguimiento de la dosis, o la salida es estimada?
- ¿La instalación incluye protección ocular con bloqueo UV como un paso indispensable?
- ¿Cuál es el tratamiento total previsto y cómo se registra la dosis acumulada?
- ¿El dermatólogo revisa el progreso a intervalos definidos en lugar de al final del tratamiento?
- Si se está considerando la compra de equipos para el hogar, ¿se ha verificado de forma independiente la irradiancia real que emite el dispositivo?
Los dispositivos de fototerapia UV domésticos pueden ser adecuados para pacientes seleccionados bajo supervisión médica. Un programa domiciliario médicamente apropiado requiere un dispositivo diseñado para el uso prescrito, instrucciones claras, capacitación, registros de dosis y revisiones clínicas programadas. La fototerapia UVB domiciliaria, gestionada adecuadamente, puede ser una alternativa eficaz al tratamiento en consultorio para pacientes elegibles.
No sustituya la fototerapia prescrita por una lámpara UV de uso doméstico, un dispositivo de bronceado, un panel de luz roja o una lámpara de desinfección. Estos dispositivos difieren en espectro, controles, uso previsto y perfil de riesgo.
Una categoría que conviene distinguir claramente: los dispositivos de luz roja e infrarroja cercana utilizan longitudes de onda fuera del espectro UV y no proporcionan fototerapia UV. Sus mecanismos y la evidencia clínica difieren de los tratamientos basados en UV, por lo que no deben sustituir un plan de fototerapia UV prescrito para una afección cutánea específica.
Riesgos, beneficios y lo que realmente demuestran las pruebas.
Infografía sobre los beneficios y riesgos de la fototerapia UV con iconos clínicos.
La fototerapia con UVB de banda estrecha produce una remisión clínicamente significativa o una mejoría considerable de la psoriasis en la mayoría de los pacientes que completan un tratamiento estándar, según las guías clínicas de dermatología, lo que la convierte en uno de los tratamientos no sistémicos con mayor respaldo científico disponibles para la enfermedad de moderada a grave.
Este resultado es importante porque las alternativas para este nivel de gravedad —inmunosupresores sistémicos o terapias biológicas— conllevan sus propios riesgos y costes. En comparación, un ciclo de fototerapia controlada ejerce su efecto localmente en la piel con una exposición sistémica mínima.
Los beneficios documentados son reales. La reducción de los síntomas de la psoriasis y el vitíligo está respaldada por décadas de uso clínico. Los pacientes en programas de fototerapia suelen reportar una menor dependencia de los corticosteroides tópicos, lo cual es importante dado que el uso prolongado de esteroides conlleva sus propios riesgos de adelgazamiento de la piel y efectos sistémicos. Las mejoras en la calidad de vida en enfermedades inflamatorias crónicas de la piel son medibles y se mantienen durante el tratamiento activo.
Los riesgos merecen un tratamiento igualmente directo. La PUVA tiene un riesgo comprobado a largo plazo de fotoenvejecimiento y cáncer de piel. En el caso de la NB-UVB, la evidencia sobre el riesgo de cáncer a largo plazo es menos concluyente y debe interpretarse considerando la exposición acumulada y los factores de riesgo individuales. Los efectos secundarios a corto plazo incluyen eritema (enrojecimiento similar a una quemadura solar), ampollas ocasionales si la dosis es demasiado alta y posible hiperpigmentación. La protección ocular debe seguir las instrucciones del dispositivo y el protocolo de la clínica, ya que la exposición a los rayos UV sin protección puede dañar los ojos.
El análisis de riesgo-beneficio resulta favorable para la mayoría de los pacientes con enfermedades cutáneas crónicas de moderadas a graves que no han respondido a los tratamientos tópicos, siempre que se registre la exposición y se controle activamente la dosis total acumulada a lo largo de la vida. El término "controlar" cobra especial relevancia en esta afirmación: la fototerapia sin un registro continuo de la dosis acumulada conlleva un riesgo significativamente mayor que la fototerapia con dicho registro.
Cómo saber si la fototerapia UV es adecuada para usted y qué preguntarle a su médico.
Paciente y dermatólogo revisando el plan de tratamiento de fototerapia UV en la clínica.
No todos los pacientes con un diagnóstico que cumpla los requisitos son automáticamente buenos candidatos para la fototerapia UV. Los dermatólogos evalúan varios factores antes de recomendar un tratamiento, y conocerlos le ayudará a participar en la conversación como un experto informado.
La evaluación de la idoneidad para el tratamiento incluye el fototipo de piel, el diagnóstico y la extensión de la enfermedad, la exposición previa a la radiación UV, los medicamentos fotosensibilizantes, los antecedentes oftalmológicos y el riesgo personal de cáncer de piel. La dosis inicial puede basarse en pruebas de dosis eritematosa mínima, el fototipo de piel o un protocolo local; no se determina mediante un método universal. Los antecedentes personales de cáncer de piel, trastornos de fotosensibilidad y ciertos medicamentos requieren una evaluación especializada individualizada. La fototerapia puede considerarse en diferentes momentos del tratamiento según la afección y su gravedad; no se reserva universalmente solo después de que el tratamiento tópico haya fracasado.
Un tratamiento realista utiliza un esquema escrito dirigido por un médico, con ajustes de dosis cuidadosos según la respuesta cutánea. Se establece un punto de revisión de acuerdo con el diagnóstico y el protocolo. El tratamiento puede interrumpirse tras completar el ciclo previsto, si se observa una respuesta adecuada, si no hay respuesta o si se produce una reacción adversa; no existe una dosis acumulativa máxima universal ni un único cronograma para todos los pacientes.
El costo varía significativamente según el país, el sistema de salud y el entorno. Las sesiones en la clínica pueden estar cubiertas por el seguro cuando el diagnóstico cumple con los criterios, pero las normas de cobertura difieren según el país y la aseguradora. La inversión en dispositivos para uso doméstico representa un costo único con diferentes ventajas y desventajas en cuanto a la supervisión clínica y la fiabilidad de los resultados.
Antes de su cita, traiga estas preguntas:
- ¿Cuántas sesiones en total están previstas y cómo se registrará la dosis acumulada?
- ¿Qué modalidad se recomienda para mi diagnóstico específico y mi tipo de piel, y por qué?
- ¿Qué síntomas deberían motivarme a llamar antes de mi próxima cita programada?
- ¿Cómo definiremos el éxito en la evaluación intermedia?
- ¿Hay algún medicamento que esté tomando actualmente que deba ajustarse o administrarse en función de las sesiones?
Un profesional que responda a estas preguntas con detalles concretos, y no con generalidades, es aquel cuyo plan de tratamiento merece la pena seguir.
Conclusiones clave
La fototerapia ultravioleta es un tratamiento clínico controlado que administra longitudes de onda UV específicas —generalmente UVB de banda estrecha, entre 311 y 313 nm— directamente al tejido cutáneo para suprimir la hiperactividad inmunitaria que causa afecciones como la psoriasis, el eccema y el vitíligo. La dosis se mide con precisión en milijulios por centímetro cuadrado, y esa precisión es lo que la convierte en un tratamiento terapéutico en lugar de perjudicial. A diferencia de la exposición solar ocasional, cada sesión se ajusta a un protocolo de tratamiento, lo que significa que los resultados dependen en gran medida de la constancia y la supervisión clínica.
FAQ
¿Cuánto cuesta la fototerapia UV?
El costo de la fototerapia UV varía considerablemente según el país, el entorno clínico, el tipo de dispositivo y la cobertura del seguro. Solicite un presupuesto por escrito a la clínica y a su aseguradora antes de comenzar el tratamiento. La fototerapia en casa puede implicar un mayor costo inicial del dispositivo, pero puede reducir los desplazamientos y las visitas para algunos pacientes.
¿Cuáles son los riesgos de la terapia con luz ultravioleta?
Los principales riesgos son las reacciones cutáneas a corto plazo (enrojecimiento, picazón y ardor similares a las quemaduras solares) y, con el uso prolongado, el envejecimiento de la piel y el riesgo potencial de cáncer de piel, especialmente con el tratamiento PUVA (psoraleno más UVA). La NB-UVB generalmente tiene un perfil de riesgo más favorable que la PUVA, pero su riesgo de cáncer a largo plazo no debe considerarse nulo. Se requiere protección ocular cuando así lo indiquen las instrucciones del dispositivo y el protocolo clínico, ya que la exposición a los rayos UV sin protección puede causar lesiones oculares agudas y contribuir al riesgo de cataratas.
¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto la terapia con luz ultravioleta?
La mayoría de los pacientes experimentan una mejoría notable tras 15 a 20 sesiones, lo que, con un esquema típico de dos a tres sesiones por semana, se traduce en un cambio perceptible en aproximadamente seis a diez semanas. Algunas afecciones, en particular el vitíligo, responden más lentamente y pueden requerir de tres a seis meses de tratamiento constante antes de que la repigmentación sea visible. La velocidad de respuesta depende de la afección que se esté tratando, la dosis inicial y la tolerancia de la piel a los aumentos de dosis.
No aumente el tiempo de exposición para acelerar los resultados. Si omite una sesión, presenta enrojecimiento, ampollas, un cambio de medicación o un nuevo síntoma de fotosensibilidad, consulte con la clínica antes de la siguiente exposición.
¿Cuáles son los posibles inconvenientes del uso de la fototerapia?
Las desventajas prácticas van más allá de los efectos secundarios: el tratamiento puede requerir varias visitas semanales a la clínica durante meses, lo que genera dificultades en cuanto a desplazamientos, tiempo y costes. Las personas con antecedentes de cáncer de piel u otros factores de riesgo importantes de fotosensibilidad necesitan una evaluación especializada individualizada antes del tratamiento. Los dispositivos domésticos pueden reducir la carga de trabajo, pero la formación adecuada y un protocolo supervisado por un médico siguen siendo esenciales.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud. "Radiación ultravioleta." https://www.who.int/health-topics/ultraviolet-radiation
- Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. "Radiación ultravioleta (UV)". https://www.fda.gov/radiation-emitting-products/tanning/ultraviolet-uv-radiation
- Asociación Británica de Dermatólogos. "Fototerapia – NB-UVB." https://www.bad.org.uk/pils/phototherapy-nb-uvb
- Academia Estadounidense de Dermatología. "Tratamiento de la psoriasis: Fototerapia." https://www.aad.org/public/diseases/psoriasis/treatment/medications/phototherapy
- Gelfand JM, et al. Fototerapia UV-B de banda estrecha en el hogar frente a la realizada en la consulta para la psoriasis: un ensayo clínico aleatorizado. JAMA Dermatology, 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39319513/
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