La terapia con luz roja puede favorecer el rendimiento deportivo y la recuperación al influir en la actividad mitocondrial, el ATP, la señalización del óxido nítrico y la inflamación. Si se utiliza antes del entrenamiento, puede ayudar a retrasar la fatiga; después del ejercicio, puede reducir el dolor muscular y favorecer la reparación de los tejidos. Es fundamental utilizar la longitud de onda, la dosis, el momento y la distancia adecuados, así como verificar la potencia del dispositivo.