La terapia de luz roja suele ser más efectiva después de la ducha, una vez que la piel esté completamente seca, fresca y libre de productos. La piel limpia reduce la presencia de agentes externos como el sudor, la grasa, el protector solar y el maquillaje. Si la piel ya está limpia y seca, también es recomendable usarla antes de la ducha para rutinas musculares o articulares.