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La fototerapia, también conocida como terapia de luz, es un tratamiento innovador que utiliza diferentes colores de luz para estimular la cicatrización y reducir la inflamación. Pero, ¿realmente la exposición a la luz en la piel acelera la curación de las heridas? A continuación, un análisis exhaustivo de cómo funciona la fototerapia en la cicatrización de heridas.
La fototerapia consiste en exponer la piel a longitudes de onda y colores de luz específicos. Se cree que actúa interactuando con nuestras células para estimular procesos biológicos que aceleran la curación.
Se utilizan diferentes colores de luz para obtener diferentes efectos terapéuticos:
La fototerapia se ha estudiado y utilizado durante décadas para diversas indicaciones médicas. La NASA desarrolló originalmente terapias con luz LED en la década de 1990 para ayudar al crecimiento de las plantas en las estaciones espaciales. Pronto se dieron cuenta de que la luz podía acelerar la cicatrización de las heridas. Desde entonces, la fototerapia se ha convertido en una terapia más aceptada y utilizada.
La fototerapia favorece y acelera el complejo proceso biológico de cicatrización de heridas. Estos son algunos de los mecanismos clave:
Aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación: La fototerapia dilata los vasos sanguíneos y estimula la formación de nuevos capilares. Esto aporta más oxígeno y nutrientes a la herida, facilitando la cicatrización.
Mediante la optimización de estos procesos biológicos necesarios para la regeneración y recuperación de la piel, la fototerapia tiene como objetivo acelerar el cierre de las heridas y restaurar la integridad de la piel dañada.
La fototerapia utiliza luz visible de diferentes longitudes de onda o colores para la curación:
Luz roja
Las longitudes de onda de la luz roja, de 630 a 660 nanómetros, penetran profundamente en la piel y estimulan la producción de ATP en las células. Esto proporciona más energía a las células para facilitar la cicatrización de heridas. La luz roja también reduce la inflamación y la hinchazón, y ayuda a regenerar el tejido dañado al aumentar la producción de colágeno.
Luz azul
Las longitudes de onda azules de 460 a 470 nm poseen propiedades antibacterianas que ayudan a desinfectar heridas y prevenir infecciones. La luz azul elimina el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) y otras bacterias que retrasan la cicatrización. Además, reduce la inflamación y la hinchazón.
Luz amarilla
La luz amarilla de 590 nm penetra en los tejidos y estimula la producción de fibroblastos. Estos ayudan a generar nuevo tejido conectivo en la zona de la herida. La luz amarilla también potencia la respuesta inmunitaria y reduce la inflamación.
Luz infrarroja
La luz infrarroja de 700 a 1000 nm induce vasodilatación y aporta sangre más oxigenada para la cicatrización de heridas. Además, acelera el crecimiento celular y la granulación tisular, lo que contribuye a la reconstrucción del tejido dañado.
Mediante la combinación de luces de diferentes colores, la fototerapia proporciona múltiples beneficios en diversas etapas del proceso de cicatrización. La variedad de longitudes de onda permite un efecto sinérgico.
Las investigaciones indican que la fototerapia puede ser beneficiosa para curar muchos tipos diferentes de heridas en la piel, entre ellas:
Los efectos antiinflamatorios, regeneradores de tejidos y antiinfecciosos de la luz la hacen teóricamente útil para curar todo tipo de heridas abiertas, ya que favorece los procesos de reparación naturales del cuerpo. La fototerapia acelera la cicatrización en todas las fases de la reparación de heridas.
Un creciente número de investigaciones sugiere que la fototerapia, especialmente con luz roja e infrarroja cercana, puede proporcionar mejoras significativas en la cicatrización de heridas crónicas:
Si bien las primeras investigaciones son prometedoras, aún se necesitan más ensayos clínicos de alta calidad en humanos para demostrar mejor la eficacia de la fototerapia en diferentes tipos de heridas. Sin embargo, los datos existentes son alentadores e indican que la terapia con luz merece ser considerada seriamente para heridas crónicas y persistentes.
Para comprender cómo la luz roja puede ayudarle a sanar, primero debemos explorar qué sucede en el cuerpo después de una cirugía.
Cualquier procedimiento quirúrgico provoca inflamación aguda y traumatismos en los tejidos y células que rodean la incisión. Esto desencadena la respuesta curativa natural del organismo.
Las etapas de la cicatrización de una herida quirúrgica son:
Esta compleja coreografía celular requiere tiempo. Cualquier retraso o interrupción en el proceso puede provocar una cicatrización lenta y desorganizada, con cicatrices excesivas.
¡La buena noticia es que se ha demostrado científicamente que la terapia con luz roja ayuda a optimizar y acelerar cada fase de la recuperación quirúrgica!
Ahora veamos cómo la luz roja potencia la curación a nivel celular :
Aumenta el flujo sanguíneo y la circulación.
La luz roja estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos mediante un proceso llamado angiogénesis. Esto aumenta el flujo sanguíneo, llevando oxígeno, nutrientes y células inmunitarias a la zona para acelerar la curación y la regeneración de los tejidos.
Reduce la inflamación
La luz disminuye las sustancias químicas inflamatorias, como las citoquinas, a la vez que aumenta las señales antiinflamatorias. Esto ayuda a que la hinchazón y los hematomas postoperatorios desaparezcan más rápidamente.
Potencia las centrales celulares
La luz roja estimula las mitocondrias, que actúan como las "baterías" dentro de las células, para impulsar los procesos de reparación mediante una mayor producción de energía ATP.
Acelera la regeneración de las células y los tejidos de la piel.
Los estudios demuestran que la luz roja estimula una multiplicación más rápida de las células de la piel (fibroblastos y células epiteliales), así como la producción de colágeno para reparar las estructuras dañadas.
Estimula los genes de cicatrización de heridas.
La luz roja activa genes especializados implicados en la regeneración de tejidos y la cicatrización de heridas. Esto optimiza la curación a nivel genético.
Mejora la función inmunológica
Al reducir la inflamación y energizar las células inmunitarias, la luz roja fortalece las defensas del cuerpo para prevenir infecciones y favorecer la curación.
Alivia el dolor
La luz estimula los analgésicos naturales del cuerpo, como las endorfinas, y reduce la sensibilidad nerviosa, lo que proporciona un alivio rápido del dolor después de la cirugía.
Como puedes ver, la luz roja proporciona un enfoque increíblemente potente y multiobjetivo para potenciar la curación desde el interior hacia el exterior.
La fototerapia que utiliza longitudes de onda rojas e infrarrojas cercanas dentro de los parámetros probados en la mayoría de los estudios de investigación parece ser muy segura, con un bajo riesgo de efectos secundarios. Sin embargo, se justifican algunas precauciones:
La fototerapia suele ser segura para la mayoría de las personas, pero ciertas afecciones médicas pueden ser una contraindicación. Consulte con su médico antes de probar la fototerapia si padece alguna afección que haga que su piel sea particularmente sensible a la luz.
La luz ultravioleta puede dañar la piel, por lo que los dispositivos de fototerapia solo deben usar diodos de luz roja visible o infrarroja cercana que emiten longitudes de onda más largas y seguras. No utilice camas de bronceado ni otras fuentes de luz ultravioleta.
– Respete los parámetros de tratamiento recomendados para su dispositivo y no exceda la dosis prevista. En la fototerapia, más no siempre es mejor.
Esté atento a posibles signos de irritación cutánea, como enrojecimiento excesivo, dolor y ampollas. Suspenda su uso si esto ocurre.
– No dirija la luz azul hacia sus ojos. Deben usarse gafas protectoras.
– Tenga precaución si está tomando medicamentos que aumentan la fotosensibilidad.
Con las longitudes de onda y la dosis adecuadas, la mayoría de las personas pueden usar paneles y dispositivos de luz LED de forma segura en casa bajo la supervisión de su médico. La fototerapia se tolera bien y presenta mínimos efectos secundarios en la mayoría de los pacientes. Consulte con su médico para determinar si la fototerapia es apropiada para su herida.
Si usted y su médico deciden que la fototerapia es una buena opción, es importante elegir un dispositivo adecuado, aprobado por la FDA y de una empresa de buena reputación. A continuación, se presentan algunos factores clave a considerar al comprar un dispositivo de fototerapia para uso doméstico:
– Longitud de onda: Seleccione un dispositivo con longitudes de onda que se ajusten a su condición específica (generalmente de 600 a 1000 nm para rojo/infrarrojo cercano).
– Densidad de potencia: Una mayor irradiancia (mW/cm2) permite tiempos de tratamiento más cortos. Busque valores entre 50 y 100 mW/cm2.
– Ajustes del temporizador: Temporizadores variables para controlar la duración de la exposición a la luz según sea necesario para cada tratamiento y tamaño de la herida. Los dispositivos con temporizador de apagado automático ayudan a garantizar tiempos de tratamiento adecuados.
– Protección ocular: Los LED deben tener una carcasa protectora. Busque protectores oculares como protección adicional.
– Garantía: Elija dispositivos con una garantía del fabricante de al menos 1 a 3 años contra defectos.
– Reputación del fabricante: Las empresas consolidadas con experiencia en fototerapia ofrecen productos fiables.
Costo: Consulte con su aseguradora si la fototerapia está cubierta. Los dispositivos para uso doméstico varían desde $50 para varitas pequeñas hasta $3000 para camas LED de cuerpo completo. Elija un dispositivo que se ajuste a su presupuesto.
Teniendo en cuenta estos factores, podrá elegir una unidad de fototerapia de alta calidad para una óptima cicatrización de heridas. Marcas reconocidas como REDDOT LED ofrecen dispositivos aprobados por la FDA con resultados clínicos.
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